La listeriosis: ¿es tan grave como parece?

In Noticias by José Manuel Mencía Leal

La desconfianza se instala en el consumidor tras la alerta sanitaria. Mercados, fabricantes y bares notan la «alarma social» y la caída en ventas. La cifra de afectados sigue sin estabilizarse. Un total de 29 nuevos hospitalizados el pasado miércoles elevan a 82 los enfermos del brote de listeriosis ingresados en hospitales de Andalucía, entre ellos 28 embarazadas, cinco más que en el último recuento.

Fiebre, vómitos, diarrea y dolores musculares pero en el peor de los casos puede incluso acabar con la vida de una persona. Estos son los síntomas de esta bacteria, que se puede encontrar en alimentos frescos como frutas, vegetales y procesados. Es un microbio que se encuentra en la tierra y en el agua, y a pesar de que no es una enfermedad muy común, ya que se suelen dar solo 50 casos al año en nuestro país, este año se ha superado esa cifra, pudiendo aumentar en los próximos días, ya que los síntomas de la listeriosis pueden aparecer hasta cuatro semanas más tarde de haber comido el producto contaminado.

La bacteria tiene una gran resistencia para sobrevivir en condiciones adversas, adhiriéndose a casi cualquier superficie inerte. Su capacidad para soportar altas concentraciones de sal y temperaturas bajas de refrigeración facilita su desarrollo y la contaminación de los alimentos, que se produce por falta de higiene o contacto con superficies contaminadas. Las personas que consuman estos alimentos tienen muchas probabilidades de enfermar.

Para evitar la listeriosis, es muy importante no comer alimentos sin cocción adicional y hay que tener especial cuidado con los quesos blandos, la leche pasteurizada, frutas y verduras sin lavar y carnes y mariscos poco cocidos. Esta enfermedad se trata con antibióticos y habitualmente la persona responde bien porque la listeria es una bacteria sensible a los medicamentos.

La gran resistencia de la listeria para sobrevivir en condiciones adversas hace que sea indispensable una higiene correcta en los lugares de producción, distribución, venta y consumo, así como mantener la temperatura de refrigeración por debajo de los 2ºC en todo el proceso. A la hora de consumir los productos, es indispensable:

  • Lavarlos en el caso de las frutas y las verduras.
  • Cocinar la carne a 70ºC o más.
  • No descongelar ningún producto a temperatura ambiente.
  • Evitar consumir productos lácteos o derivados que no hayan sido pasteurizados.
  • Nunca juntar productos crudos con los ya cocinados

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